La salchicha y el mejor amigo de Manolito

No regresé al Parque del Árbol del Ahorcado por mucho tiempo.

Yo no tenía miedo, pero mi madre me hubiera matado si ella hubiera sabido que yo me había ido de nuevo al lugar donde me rompí mis gafas. Yo estaba con Orejones, él me había traicionado, pero a pesar de eso me tiraría el rollo para ayudarle.

Él estaba hablando acerca de algo, y yo no estaba prestando atención, pero, de repente, paró de hablar por un momento y luego dijo:

– Mira. Hay un perro.

Yo no había oído la primera vez y seguía caminando, y él dijo:

– ¡Manolito! ¡Un perro!

-¡Qué sorpresa!

Orejones tenía razón. Había un perro. Era un perro viejo, y sucio, que había perdido parte de su oreja derecha, pero había un perro.

– Jajaja – yo me reí.

– Mira, Orejones, al perro le falta parte de su oreja. Tal vez puedes darle un poco de la tuya, ya que tienes tanta.

Orejones no pensó que fuera tan gracioso y respondió:

– ¿Ah, sí? Bueno, el perro es demasiado flaco, podemos ver las costillas; tal vez puedes darle algo de tu grasa.

¡Qué morro tuvo Orejones! Eso me dolió, pero supuse que me lo merecía, y, fue un insulto bueno. Además, tenía razón, el perro estaba muy flaco. Pero yo tenía la idea perfecta. Le dije a Orejones:

– El perro debe venir a mi casa, podemos darle unas salchichas, mi mamá sólo se quejará de que estoy comiendo demasiado.

Pero él respondió – No pienso que sea una buena idea. No sabemos cómo cuidar de un perro

.

Ya que Orejones estaba siendo un cerdo traidor como siempre, era mi responsabilidad cuidar de este perrito. Pero cuando llegamos a mi casa, me di cuenta de que no tenía ni idea de cómo cuidar a un animal, y más importante, mi perrito no tenía un mote. Después de todo, todo el mundo sabe que es muy importante que los humanos tengan un mote, y me imaginé que es lo mismo para los perros.

– ¿Quieres un mote perrito? Todo el mundo que es un poco importante tiene un mote. Como yo. Y Orejones, el chico que estaba conmigo en el parque. Y mi hermano, Imbécil. Pero no quiero darte un mote malo.- Yo le dije al perro.

Estaba seguro de que mi perrito estaba muy triste porque no tenía un mote, porque me pasaba lo mismo antes de tener el mote “Gafotas.” Sería maleducado llamarle algo como “Sucio” o “Delgado,” así decidí llamarle “Salchicha,” como la comida que le di (yo nunca he dicho que sea creativo).

Como no sabía qué hacer, decidí que el perrito al menos necesitaba más salchichas. Pero cuando volví al balcón con las salchichas, Salchicha se había hecho pis en mi cama.

¡Por supuesto! ¡Salchicha debe de estar de la próstata como mi abuelo! Cada vez más parece que las personas que molan en mi vida están de la próstata. Espero que algún día pueda estar de la próstata también; la vida sería mucho más fácil.

Mientras estaba limpiando el piso,  me di cuenta de que mi abuelo era la única persona con la que podía hablar sobre el perro. El Imbécil le diría a mi madre que tenía un perrito y mi madre me daría collejas y collejas. Mi padre podría entenderlo, pero no estaba en casa ese día y les había roto sus gafotas recientemente y probablemente él no estaba de humor para ayudarme. Cuando mi abuelo regresó de su sexta visita al baño ese día, le expliqué todo a él.

-¿Podemos quedarnoslo?- pregunté a mi abuelo.

Mi abuelo lo entendió y prometió que me ayudaría a esconder a Salchicha. ¡Cómo mola! En algunos momentos, pienso que somos mi abuelo y yo contra el mundo.

Pero había un problema grande y mi abuelo no me podía ayudar. Salchicha comía muchas salchichas y como yo era el mejor dueño del mundo, sólo podía darle las salchichas de buena calidad que mi familia tenía para la cena. Y teníamos mucho queso de cabrales, aunque yo sabía que Salchicha no lo comería porque probablemente le recordaría al olor de los vestuarios de mi colegio también.

Y yo pensé que mi madre no se daría cuenta de que había menos salchichas porque ella siempre dice que me pongo morado y yo nunca me defiendo porque en verdad, estoy creciendo.

Pero esa noche, mi madre se dio cuenta de que había menos salchichas. Me dio una colleja y me dijo que voy a engordar y que las salchichas no son baratas. Y pensé que era un poco injusto porque sabía que si mis padres estuvieran divorciadas, siempre habría dinero para las salchichas porque la madre de Orejones está divorciada y Orejones puede comer muchas salchichas y pienso que él tiene orejas tan grandes porque él come tantas salchichas.

Y mi  abuelo dijo que ella no debió darme una colleja porque yo necesito estudiar y luego él me guiñó un ojo. Este guiño me dio el coraje que yo necesité para defenderme.

-¡Fue el Imbécil! –yo grité.


-¡No fui yo!- el Imbécil respondió y él miro a mi madre con ojos grandes y mi madre lo creyó.
Yo me callé  porque sabía que estaba luchando por una causa perdida y desde una perspectiva general, yo había protegido a Salchicha. Y a causa de mis heroicidades, Salchicha dormiría como un tronco esta noche.


Al día siguiente, las cosas tomaron un giro para peor. En la cena, como siempre, yo recogía las salchichas habituales de Salchicha para comer. Tenía dos salchichas en mi bolsillo cuando I en mi bolsillo cuando Imbécil decidió que él quería dar de comer a Salchicha también.

      

– ¡Quiero conseguir salchichas para el perro! – él gritó!

– ¡Tranquilízate Imbécil! – Le grité a él.

Pero el daño ya estaba hecho. Mi madre había oído lo que dijo, y se volvió más rápido que nunca.

– ¿Manolito? ¿Hay un perro en la casa?- Sus gritos eran penetrantes.

No sabía cómo explicarle cómo me había encontrado a Salchicha, así que empecé desde el principio. Le dije cómo Orejones y yo lo encontramos y que yo quería cuidar de él. Le conté cómo el abuelo dijo que podíamos mantener al perro (él me lanzó una mirada por eso). Yo incluso defendí a Imbecil – la única vez en mi vida que voy a hacer eso – y dije que él sólo estaba tratando de ayudar.

Mi madre estaba molesta y yo tenía miedo. Ella comenzó a gritar acerca de cómo nosotros no podemos darnos el lujo de tener un perro y que yo era muy tonto por pensar que podía cuidar de otro animal cuando no podía cuidar de mí mismo. Su decisión final fue hablar con mi padre acerca de la decisión.

Tenía mucho miedo de lo que diría mi padre sobre el perro.

Yo amo a mi padre y Salchicha también, y yo no quería tener que elegir entre los dos — especialmente después de la forma en que mi madre estaba hablando por teléfono con mi padre anteriormente, no habría Salchicha por mucho tiempo.

Finalmente tuve la oportunidad de hablar con mi padre sobre Salchicha. Le conté toda la historia que yo le había contado a mi madre. Le conté como Orejones y yo habíamos encontrado a Salchicha en el Parque del Árbol del Ahorcado. Le conté como le había dado un mote y muchas salchichas y como Salchicha había hecho pis en mi cama, pero todavía lo amaba y estaba seguro de que él me amaba también. Además, yo le prometí que si me permitía tener al perro, cuidaría de él. Yo le daría su comida, lo limpiaría, lo pasearía, y acariciaría su única oreja. Tampoco, prometí que recibiría una nota buena en la clase de matemáticas, que pararía de llamar a mi hermanito (el Imbécil), un << Imbécil>>,  y que nunca haría nada en el resto de mi vida.

Después de que terminé de hablar, para algunos minutos antes de alcanzar la decisión perfecta. Me parece que esos minutos eran los más largos de mi vida. Él dijo que estaría dispuesta cuidar de Salchicha en el camión con él, ya que le ayudaría a no estar tan solo.

Me dijo que aún podía ver a Salchicha cuando vuelva a casa de visita y que tendría un montón de tiempo para mí. Al final, yo estaba feliz de haber podido encontrar un hogar para Salchicha y también mi padre estaba satisfecho.

Estoy seguro de que mi padre estaría aún más feliz si le trajera más animales. Pienso que debo ir al parque a buscar un gato.