Manolito pierde a su hermanito

Esta mañana, mi mamá dice que necesito traer al Imbécil conmigo por un camino del barrio. El Imbécil ha estado llorando toda la mañana y mi mamá se ha aburrido del Imbécil. Pero, no estoy contento porque quiero jugar con mis amigos en el parque. ¡Qué mala leche tengo! Después de yo le había arrastrado hacia afuera, el Imbécil empezó a jorobarme. El Imbécil estaba creando ruidos molestos con su chupete. ¡Odio ese chupete! Cuando paseábamos por el barrio, pasamos por la panadería y olimos las galletas.1 Manolito pierde a su hermanito Quiero que el panadero, Juan, me dé la masa de las galletas. Creo que si nosotros miráramos fijamente en la ventana, Juan nos daría las galletas. Pero, mis ojos se ponen cansados después de cinco minutos y el Imbecil quiere caminar por otras partes del barrio. Entonces, nosotros dejamos la masa.

Cuando pasamos el parque del Ahorcado, veo a mis amigos jugando al pilla-pilla. Quiero jugar con ellos, pero el Imbécil es un problema para mí. Pues, veo al Orejones y decido que el Imbécil puede jugar cerca del árbol de al lado del parque. Yo vengo con el Imbécil al árbol y lo dejo allí. Acompaño a mis amigos durante el juego. He pasado el rato con mis amigos hasta que mi mamá nos empieza a gritar. ¡Ay! Me he olvidado a mi hermano. Me pongo nervioso inmediatamente. Ya no puedo ver a mi hermano cerca del árbol. ¿Que debo hacer? No puedo hablar con mi mamá. Mientras todos mis amigos están yendo a sus casas para el almuerzo, estoy buscando a mi hermano en las calles de mi barrio. No estoy seguro donde estará el Imbécil. Al Imbécil no le gusta caminar mucho, entonces él debe de estar en un lugar del barrio. Durante mi búsqueda del rey de los imbéciles, he podido oír que mi mamá nos está llamando al Imbécil y mi. No pienso que el Imbécil pueda caminar lejos del barrio. Entonces, yo estoy yendo a la panadería que nosotros hemos visitado esta mañana.  Quizás él esté allí. Creo que la búsqueda va a durar horas, pero yo espero que no sea la verdad.

Rápidamente empiezo a correr hacia la panadería porque no puedo perder más tiempo. No quiero que mi mamá me grite porque la situación no es mi culpa. El Imbécil se perdió cuando yo estaba jugando;  no se me olvidó a mi propio hermanito. Sin embargo, mi mamá no me escuchará a mí. Ella querrá artornillarme a la silla en mi cuarto como castigo. Además, ella dirá que nunca la escucho y que toda la información me entra por un oreja y me sale por la otra oreja. ¡Con este pensamiento, quiero gritar y llorar! ¿Por qué tengo un idiota por mi hermanito? ¿Por qué él no puede escucharme y respetarme? No es difícil…2 Manolito pierde a su hermanito

Con miedo e indignación yo corro por la calle–quiero ir a la panadería y hablar con Juan sobre mi hermanito. En el camino, yo me cruzo con una mujer bellísima: su pelo es largo y moreno; sus ojos son grandes y verdes; su sonrisa es genuina con un indicio de amistad. Por eso, me paro en la calle para hablar con ella. No he olvidado al Imbécil, sino que quiero preguntarle a la mujer sobre mi hermanito…y, también, hacerme amigo de ella. ¿Por qué no?3 Manolito pierde a su hermanito

Lentamente yo camino hacia esta mujer y con una sonrisa grande y una voz grave digo:

“Hola, ¿Cuál es tu nombre? Me llamo Manolito
García, pero todos me llaman Gafotas. Se me perdió mi hermanito hace diez minutos. Se llama El Imbécil. ¿Puedes ayudarme en la búsqueda?”

“Me llamo Ana y que triste. ¡Claro que sí puedo ayudarte! Sin embargo, ¿Por qué se llama El Imbécil? ¿Es su nombre verdadero?”

Con su respuesta me río y respondo:

“No tengo tiempo para explicarte ahora, pero te explicaré después.”

Juntos Ana y yo caminamos por la calle hacia la panadería. Yo nunca había conocido a una mujer tan bella y tan agradable en mi vida. Supe inmediatamente que de ninguna manera era de Carabanchel. Aparte de la madre del Orejones, todas las mujeres que han nacido en Carabanchel son desagradables y siempre están enojadas por algo. Esto es un hecho fundamental. Por ejemplo, a veces pensaba que mi madre había entrado a este mundo con un ceño fruncido y con una voz para gritarme solo a mi.

Sin embargo, después de un rato, me doy cuenta de que ella nunca será mi amor. Nosotros no nos casaremos. Nosotros no iremos a la playa juntos. Nosotros no iremos al cine juntos. Ella nunca será mi novia. Porque ella es la novia de Juan. En este momento, yo estoy desanimado, cómo mañana será el fin del mundo. No sé donde está mi hermano. No sé cómo mi madre va a castigarme. Nunca había perdido a mi hermano antes. Quizás es mejor que mañana sea el fin del mundo. Por lo menos, ella preocupará al mundo y no recordará soltarme una colleja grandísima. Juan dice: “Manolito Gafotas, no tengo ninguna idea de donde está tu hermano. No lo he visto desde esta mañana.”

En este momento, escucho que alguien pronuncia mi nombre: “¡Manolito! Porque estás aqui? ¡Terminaste el almuerzo más rápido que yo!” Es la Susana. Ella entró con un niño pequeño. Le respondo que estoy buscando a mi hermano y que todavía no he almorzado. Qué hambre tengo!

“Mi mamá va a gritarme tan fuerte que todos en Carabanchel la escucharán.  Nunca me permitirá salir de la casa si no puedo encontrar a mi hermano. Por qué estás aquí?”

“Mi mamá necesitaba pan y me mandó con este imbécil, mi primo del próximo barrio,” ella señala al niño pequeño, “Tengo una idea ingeniosa! Porque no traes a este imbécil a tu casa para almorzar. Se parece a tu hermano. Tu madre no notará la diferencia. El es tan tonto cómo tu hermano, si no es menos inteligente. Nadie en mi familia va a notar su ausencia porque mi mamá siempre decía que si mi tía no quiere cuidarlo, no debería haberlo tenido. Además, nadie en mi familia quiere a mi primo.” ¡Qué idea buena! 4 Manolito pierde a su hermanitoNecesito comer y puedo buscar a mi hermano después de la comida. Aun los investigadores más inteligentes en el mundo necesitan alimento. Además, todos los imbéciles del mundo se parecen, tienen la misma tonta cara cómo la de un burro, tienen el mismo pelo sucio, tienen la misma sonrisa estúpida. Si no puedo ver cualquier diferencia entre mi hermano y el primo de Susana, nadie podrá distinguirlos. Por eso, voy a mi casa con mi hermano suplente.

Sin pensar, yo recojo al primo de Susana y empiezo a correr hacia el piso de mi familia. Es posible que mi mamá haya perdido su voz a esta hora. Con el sudor en mi cara y en mi espalda, yo voy a la puerta de mi piso con el primo de Susana. Si mi mamá estuviera en la cocina, yo no tendría una oportunidad para vivir. Yo tengo que intentar esta idea. Entonces, yo limpio el sudor de mi cara y entro en mi piso con el temor de Dios. ¡Mi mamá no está en la cocina! Yo puedo vivir por un momento más. Con felicidad, camino con el primo de Susana por la cocina y hacia las escaleras.

“¡Corre!¡Rápido!” le grito al niño. No pienso que él entienda el significado de la cuestión. Mi mamá no es una mujer muy calma o cariñosa. Cuando está enojada, el mundo lo sabe.

De prisa él corre al cuarto del Imbécil y yo lo sigo. Tengo una idea: yo esconderé al niño debajo de la colcha en la cama de El Imbécil, y así mi mama no lo verá. Cuando ella pregunta por su hijo, diga una mentira, que el Imbécil está descansando. De esta manera, gano más tiempo para continuar mi búsqueda.

Cuando entro al cuarto, el primo de Susana ha leído mi mente, porque ya estaba en la cama.

“Descansa y duerme. Vamos a la casa de Susana pronto, después de buscar mi hermanito. Yo te lo prometo” digo con una sonrisa al niño.5 Manolito pierde a su hermanito

Yo necesito salir del piso para buscar a mi hermanito. Espero que mi mamá no preste atención a mi ausente. Si yo pudiera encontrar al Imbécil, mi mamá no necesitaría saber la verdad sobre este día. Yo corrí por todo el barrio hasta que mis piernas no se pudieron mover más. En este momento, yo decidí volver a mi mamá para contarle la verdad. Mis piernas están temblando cuando yo llego en frente de la puerta del piso. Antes de abrir la puerta, mi mamá abre la puerta con un giro. Yo veo que Ana está en la cocina con el Imbécil. Estaré muerto en un minuto porque mi mamá me matará con su mirada enfurecida. Ya ha sabido la verdad. De repente, yo mojo mis pantalones y empiezo a llorar. 6 Manolito pierde a su hermanito

Cuando mi mamá vio lo que pasó, ella se calmó un poquito. Yo voy al baño para limpiarme, pero yo estoy pensando en mi tortura inminente. En el baño, puedo oír la conversación entre Ana y mi mamá:

“Encontré este niño en la panadería. Cuando le pregunté porqué estabas allá, él dijo que tenía hambre y no podía volver a su casa. Pero Juan supo que él era su niño y me dio su dirección.”

“Sí, sí. Gracias por todo! Por favor, dile a Juan que le agradezco todo lo que ha hecho.”

Puedo imaginar la cara que mi mamá pondría cuando necesitaba parecer bien educada en la presencia de desconocidos pero estaba muy, muy enfadada. Parecía la calma antes de la tormenta y no era una cara agradable.

Después de que Ana salío, mi mamá abre la puerta del baño y, con el Imbécil en sus brazos, empieza peor tortura para mis orejas. En este momento, pienso que me quedaré sordo para siempre. Después de la tortura, mi mamá me manda que yo devuelva el primo de Susana y me dice que no recibiré el almuerzo hoy. Yo suspiro y vuelvo al cuarto. Tengo muchísima hambre y no puedo comer nada hasta la cena pero el Imbécil puede comer el almuerzo. No es la culpa mía que el Imbécil tuviera hambre y fuera a la panadería. El mundo no es justo! El mundo nunca es justo! Yo nunca tendré justicia en mi vida! Yo entro en el cuarto para sacar al primo de la Susana:

“Imbécil Numero Dos! Despiértate!”

Pero él todavía no está en la cama, no está en ninguna parte del cuarto. Después de buscar en todas las partes del piso, no puedo encontrarlo. Si no puedo encontrar al Imbécil Numero Dos, no voy a tener la cena. ¿Porqué siempre perdía las cosas tontas? Los cuernos, los lapices, y ahora, los imbéciles. 7 Manolito pierde a su hermanito

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