El partido más importante del mundo mundial

Autoras: Lexie, Cheyenne y Roshana

Algunas personas piensan que los deportes no son importantes. Pero en mi barrio, Carabanchel, todos mis vecinos piensan que los deportes, específicamente el fútbol, son las cosas más importantes del mundo mundial. ¡Que locura! A veces mis vecinos están mal de la cabeza. Yo tengo que admitirlo, me gusta mirar los deportes, pero jugar los deportes es un rollo mortal. Es imposible que yo evite la pelota, pienso que la pelota siempre está tratando de romper mis gafas.

En realidad Yihad trata de romper mis gafas porque él es un chulito. Por eso, solo juego cuando tengo que hacerlo. Desde el principio de los tiempos, mi barrio ha tenido un partido de fútbol cada año. Es el más importante partido en el mundo mundial.

La fecha del partido es el quince de agosto. Este es un día de vacación, así que nuestros padres no tienen que trabajar. Todas las familias vienen y miran el partido. El Imbécil siempre ha querido jugar en el partido pero yo le había dicho millones de veces que era muy pequeño y que todavía no tenía la edad suficiente.

Así, mi abuelo y el Imbécil son mis mejores fans. Ellos siempre gritan:

-¡VE MANOLITO, PUEDES HACERLO! ¡CORRE, MARQUE UN GOL, UN GOL!-

Usualmente el sol está en mis ojos y la pelota rueda por mis pies. Entonces mi madre se parte de risa, es una vergüenza grande. Además, mi madre insiste en que me ponga el protector solar. Con una cara blanca y gafas grandes, parezco un mono blanco. Pero si no llevo el protector solar, recibo una bronca, así que parezco un mono blanco cada quince de agosto. En mi opinión, el Orejones siempre es el mono en realidad. El Orejones, mi amigo con orejas de culo de mono, es un poco atlético, pero tiene miedo de Yihad. Aunque Yihad no ha jugado en el partido hasta este año, ahora Yihad está jugando. Por eso, el Orejones no quiere jugar, pero, yo le dije:

-Orejones, tienes que jugar. Si ganamos, podríamos darle un mote a Yihad, el perdedor.

-¡Pero Manolito, seremos los perdedores!

Mi abuelo siempre dice que todas las personas son ganadoras. Por eso, pienso que podemos ganar.

Cuando nosotros llegamos al parque, menos de veinte niños estaban allí. Yihad, un cabezón, decidió que él era el jefe de todo el mundo mundial y podría hacer los equipos porque él es el mejor jugador de fútbol. No creí que esto fuera justo, pero no quería morder el polvo, si Yihad se enojaba. Yihad dijo:

-¡Hagan una línea! Yo necesito verlos a todos antes de seleccionar los equipos.


El caminó de un lado a otro como un general militar. Él no revelaba ninguna emoción y él tenía una mirada seria. ¡Caminó impacientemente! Finalmente, el dejó de caminar y empezó a hablar con nosotros:

-Porque yo soy el mejor jugador de fútbol, yo seré uno de los dos capitanes y yoseleccionaré primero. El otro capitán será Antonio.-

Antonio es el gigante de nuestro barrio. Él es un chico de casi de dos metros de altura y tiene brazos y piernas tan grandes como árboles. Él no habla mucho, no es tan inteligente como mis amigos y yo, pero es respetado. Nadie quiere argumentar con Antonio. Comenzó la selección de equipos. El Orejones fue la cuarta persona seleccionada para el equipo de Yihad.

Susana fue la séptima persona seleccionada por Antonio. Ella fue una de las tres niñas en el grupo de dieciséis jugadores y ella era la más atlética de las chicas. Ella quiere pasar tiempo con niños más que con niñas. No sé por qué, pero es probablemente porque ella es una cochina como nosotros.
Finalmente, yo fui seleccionado para el equipo de Antonio. El número quince de dieciséis personas. ¡Que horrible!
El partido empezó. La única cosa que yo podía oír eran gritos.

-¡MANOLITO!- gritó mi abuelo- ¡Necesitas correr más rápido! ¡Ve aquí! ¡No allí! ¡Ay! ¡NO!

Yo no tenía ninguna idea de lo que yo necesitaba hacer para ayudar a mi equipo. Yo no puedo correr rápido, y no puedo patear la pelota de fútbol con bastante fuerza.
Por otra lado, Susana jugaba mejor que todos los otros niños. Ella fue rápida, inteligente y trabajadora durante el partido.

En el medio del partido ella me pasó la pelota. Yo estaba tan emocionado y nervioso que comenzaba a correr en la dirección equivocada. Yo estaba corriendo con todo mi esfuerzo, los gritos de todas las personas sonaban como si estuvieran animándome, pero, cuando marqué un gol para el equipo contrario, al rato me di cuenta de que eran gritos enojados y desconcertados. ¡Fue un rollo mortal! Quise correr fuera del parque con mi rabo entre las piernas pero el partido todavía no había terminado. Por el resto del partido no pude concentrarme en otra cosa excepto en la vergüenza que sentía y en lo que mis amigos iban a decir, o peor, hacer, si lo perdíamos.

-Ellos van a darme otro mote, El Bobo o El Traidor probablemente- yo pensé.

-Yihad va a hablar sobre eso hasta el año que viene… Susana me dará collejas hasta que me muera.

Por la gracia de Dios y también debido a Susana mi equipo ganó el partido. Pero no estaba feliz porque para mí, el partido no fue un triunfo y yo empecé a irme, triste. Los otros niños fueron caminando a sus casas también y aunque, Susana se fue alardeando mucho sobre su victoria y su nuevo encontrado talento al fútbol, por lo menos mis amigos no se burlaron como yo pensé que lo harían. Tampoco insultaron a Yihad, quien yo creo se sintió muy humillado por su pérdida, especialmente ante una chica.


Ellos entendieron lo mal que los dos nos sentíamos y no querían empeorar nuestros sentimientos, también porque perder un partido no es el fin del mundo, no es algo tan importante como estábamos acostumbrados a pensar que era. En realidad son buenos amigos todos, molan un pegote.
Mi abuelo es muy guay también yo he decidido, él trató de animarme llevándonos al Imbécil y a mi por un helado. Yo tuve dos bolas de helado, una de chocolate, una de fresa, mis sabores favoritos y empezamos a caminar a la casa otra vez. Mi abuelo me dijo que en la vida ganabas algunas veces y perdías otras.

 

-Ganar no es lo más importante. Lo que es importante es que te diviertas y practiques para mejorar. Tú y el Imbécil podéis practicar juntos para el partido del año que viene. Él va a ser mayor y probablemente se le permitirá a jugar. ¡Te prometo que va a ser mucho mejor, tu serás un capitán!

 


Él tuvo buenas intenciones y me sentí mucho mejor pero cuando volvimos a la casa y todavía estaba hablando, dando pelos y señales de veces cuando él había hecho un error o había tenido un momento vergonzoso y todo lo que había aprendido, poco a poco empecé a dar cabezadas. Al rato me quedé dormido.